La moratoria hipotecaria es la posibilidad de solicitar la suspensión del pago de las cuotas de la hipoteca, esta opción puede ejercerse si nos encontramos en una situación financiera crítica debido a un acontecimiento repentino o a un gasto importante en el que deba incurrir. 

¿Para qué se puede solicitar la moratoria?

Es posible solicitar la moratoria para cualquiera de estos establecimientos:

  • Tu vivienda habitual.
  • Tu local u oficina.
  • Para una vivienda que tengas alquilada y sobre la que no estés cobrando alquiler.
  • Si eres el fiador o avalista de una persona con deuda hipotecaria.

Qué hacer para solicitar la suspensión de la hipoteca

Si tienes la intención de pedir una moratoria de hipoteca, tendrás que ponerte en contacto directamente con tu banco para que te indique los pasos a seguir, ya que no existe una normativa específica al respecto y cada entidad tiene carta blanca para negociar con sus clientes como considere oportuno. Sin embargo, lo más habitual es que tu entidad quiera hacer las siguientes comprobaciones:

  • Ante todo, tendrás que justificar las causas que te impiden poder pagar las venideras cuotas de tu hipoteca (por ejemplo, te has quedado en paro, eres autónomo y estás pasando por una mala racha en tu negocio…). 
  • El banco también revisará tu perfil y circunstancias, para decidir si le interesa concederte una moratoria. Si llevas varios años amortizando tu hipoteca, siempre has estado al corriente de pago y puedes demostrar que solo necesitas aplazar unas pocas cuotas, es muy probable que el banco se interese en mantenerte como cliente y estará dispuesto a negociar. 
  • Si el banco decide dar el visto bueno a tu solicitud, te informará sobre los pasos a seguir para llevar a cabo la novación hipotecaria. Se trata del trámite para poder cambiar las condiciones de una hipoteca (para extender el plazo de la hipoteca en el caso de las moratorias, ya que las cuotas que no se pagarán durante el período establecido se asumirán más adelante). La novación tiene costes asociados, y, además, el banco podría condicionar su concesión a la contratación de productos adicionales vinculados a tu hipoteca (como un seguro de protección de pagos) o incluso aprovechar la situación para subirte el interés. 
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¿Qué desventajas tiene la moratoria de hipotecas?

Aunque pedir una moratoria puede sacarnos de un apuro si, por cualquier razón, no vamos a poder hacer frente a las cuotas hipotecarias, este trámite bancario tiene algunas desventajas que merece la pena mencionar: como nada es gratis en esta vida, es evidente que el coste total de la hipoteca al final incrementará, además, tendrás que ser tú quien asuma los gastos por la novación del proceso y puede que tu banco te exija requisitos adicionales para acceder a concederte la moratoria:

  • El coste final de la hipoteca será más alto, ya que se extenderá el plazo de devolución y, por lo tanto, los intereses que tendrás que abonar al banco.
  • Tendrás que llevar a cabo una novación hipotecaria para poder cambiar las condiciones de tu hipoteca y alargar el plazo. 
  • No es habitual que el banco conceda una moratoria de hipoteca a cualquiera. Como ya hemos visto, para empezar, es posible que la entidad financiera nos exija haber abonado ya una gran cantidad de cuotas, que nos queden pocas cuotas para devolver la deuda o que contratemos productos vinculados adicionales (como un seguro de vida), además de un aumento de los intereses.

¿Hay alguna forma de evitar tener que suspender la hipoteca?

Una situación económica difícil nunca es del todo eludible, sin embargo, lo que se puede hacer cuando se incurre en un gasto importante, como la hipoteca, es buscar la manera de aligerar el impacto de la cuota en el presupuesto familiar en la medida de lo posible. Para ello, existen soluciones como la renegociación de la hipoteca o la subrogación de la misma.

En el primer caso, se redefinen las condiciones de la hipoteca en función de los nuevos tipos de interés, para obtener una cuota más baja. En el segundo caso, se transfiere la hipoteca a otra entidad de crédito, también con la misma finalidad.

Al final, operaciones como la renegociación, la subrogación y la propia moratoria evitan que el banco emprenda acciones legales y, sobre todo, que pierda mucho tiempo y dinero en causas judiciales, a menudo largos compromisos durante los cuales el banco no gana ningún interés.