Cuando firmamos una hipoteca con una entidad bancaria, puede que nos encontremos en problemáticas futuras para poder hacer frente a la misma. En estos casos, se puede contemplar la opción de refinanciar para conseguir cuotas mejores.

Cuando hacemos este planteamiento a la entidad bancaria, nuestra mejor opción es lo que se conoce como quita hipotecaria, pero ¿sabes exactamente qué es y en qué consiste? Te lo contamos todo en este artículo.

Antes de nada: ¿qué es una hipoteca?

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Se conoce como hipoteca al producto bancario que permite a un solicitante recibir cierta cuantía de dinero o capital, por parte de una entidad financiera (prestamista), para comprar una vivienda o inmueble. A cambio de devolver dicha cantidad con ciertos intereses correspondientes.

La devolución del capital del préstamo se efectúa mediante cuotas, que suelen ser mensuales, semestrales, trimestrales o incluso anuales. Es indispensable contar con un contrato de préstamo donde aparecen detalladamente todas las obligaciones que tiene el deudor, así como las condiciones del préstamo en sí, es decir, las cuotas, las condiciones de amortización y el plazo que tiene el cliente para devolverlo. En caso de impago, entrará en juego la garantía hipotecaria, que significa que el prestamista podrá hacerse con la propiedad del bien que ha sido hipotecado.

¿Qué es una quita?

¿Qué es una quita hipotecaria?

Antes de hablar de la quita hipotecaria, es necesario entender bien el concepto de quita.

Una quita hipotecaria se trata básicamente de una reducción del importe de una deuda, que suele realizarse cuando el deudor tiene dificultades económicas para pagar las cuotas previamente establecidas en la firma del contrato.

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Esta quita la pueden solicitar ambas partes de forma indistinta, es decir, el deudor y el acreedor. En caso de que sea el deudor quien la solicite, lo hará directamente con la entidad con la que tiene la deuda (por razones obvias). En cambio, si lo solicita el acreedor, voluntariamente renunciará a una parte de la deuda establecida.

No obstante, la mejor situación que se puede dar en el caso de realizarse una quita es aquella que se produce cuando ambas partes llegan a un acuerdo, en el que interviene la conocida Ley de la Segunda Oportunidad (que puedes ver más adelante).

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¿Y entonces, qué es una quita hipotecaria?

¿Qué es una quita hipotecaria?

Ahora que ya conocemos el concepto de quita, podemos centrarnos en la quita hipotecaria propiamente dicha. En este caso, hace referencia a la eliminación de una parte de la hipoteca que hemos firmado con una entidad bancaria, siempre y cuando dichas cuotas supongan al menos el 60% de los ingresos del deudor.

Esta rebaja se efectúa con el fin de asegurarse de que se cobrará lo que se debe, por lo que el deudor debe comprometerse a pagar la cantidad acordada. Es usual recurrir a este acuerdo cuando la persona que debe hacerse cargo de las cuotas de la hipoteca atraviesa una situación difícil a nivel económico. 

Otra opción similar a la quita hipotecaria es refinanciar la hipoteca, que es la solución que suelen ofrecer las entidades bancarias de forma automática, ya que es la que más les conviene. Cuando esto ocurre, se alargan los años de la hipoteca y se aumenta el capital final a devolver. 


Negociar una quita hipotecaria con el banco

Aunque la opción de la quita hipotecaria puede ser la mejor para el deudor, no resulta tan fácil de negociar con la entidad bancaria. Esto se debe a que la entidad bancaria podría quitarte otras propiedades o activar el proceso de ejecución hipotecaria antes que reducirte la hipoteca porque sí de forma «gratuita».

Lo usual para que una entidad bancaria acceda a dichas negociaciones es que le demos alguna cosa a cambio. Una opción bastante común es pagar una gran cantidad de la deuda pendiente de golpe, a cambio de que nos rebajen el total a devolver. Naturalmente esta opción no suele darse, ya que si no tienes dinero para hacer frente a los pagos de la hipoteca, tampoco lo vas a tener para dar esta cantidad significativa por avanzado. 

Directamente relacionado con el concepto de quita de deuda: la Ley de la Segunda Oportunidad

Como hemos adelantado más arriba se conoce como Ley de la Segunda Oportunidad al mecanismo legal que permite a personas físicas y autónomos deudores poder renegociar sus deudas o incluso liberarse de parte de las mismas. Este procedimiento nació con la idea de ayudar a aquellos particulares, con o sin actividad empresarial, a superar una situación de insolvencia. 

El objetivo de la ley es amparar a las personas que, hasta el momento, han cumplido debidamente con las cuotas de sus préstamos pero, en la actualidad, pasan por un momento de dificultad económica. Naturalmente, la ley también protege a los acreedores. Esta ley, a diferencia del conocido concurso de acreedores, se ajusta más a los intereses de las personas físicas y constituye una herramienta ideal para poder atravesar cualquier situación de apuro. 

Cómo acogerte a la ley de segunda oportunidad

Para poder acogerte a la ley de segunda oportunidad el deudor debe:

  • Actuar de buena fe (no haber incurrido en deuda por negligencia)
  • Haber cumplido con sus obligaciones financieras en el pasado
  • No haber sido condenado por delitos económicos en el pasado
  • No haber rechazado una oferta de trabajo en relación a su campo de estudio en los últimos 4 años
  • No haber ocultado información financiera ni mentido sobre su situación económica

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